Auto aprendizaje

El hogar como promotor del éxito en la escuela

Cada vez que comienza un nuevo ciclo escolar muchos padres se plantean la pregunta ¿Cómo ayudar a sus hijos?, a conseguir el mejor rendimiento y desarrollo en la escuela.

Por experiencia sabemos que la educación de los jóvenes no sólo es competencia de los profesores, los padres deben asumir su responsabilidad de participar de una forma activa en la actividad educativa de los jóvenes, lo cual contribuye en forma significativa a su éxito en la escuela.

La influencia que los padres pueden ejercer en el desarrollo integran de sus hijos es fundamental.

Los padres tienen que ponerse las “pilas”, para hacer que sus hijos puedan crecer con valores, como el respeto, la honestidad, la disciplina, el orden, el trabajo y la humildad, para que de esta forma los jóvenes puedan crecer con independencia y puedan ganarse la vida y se autosuficientes.

ACCIONES BÁSICAS A EMPRENDER POR LOS PADRES

  1. Dar de sí, antes de pensar en sí”: Los padres deben establecer las bases para que en el hogar los jóvenes puedan satisfacer las necesidades físicas y proporcionar los recursos para estudiar adecuadamente. Es decir, un ambiente familiar adecuado y propiciar la creación de las mejores condiciones de aprendizaje, que permitan a los jóvenes desarrollar toda su creatividad.

  2. La adversidad agudiza el talento: La prosperidad lo limita”: En la actualidad los padres no se dan tiempo para atender a los jóvenes en su proceso de aprendizaje, ya que están ocupados trabajando y los hijos prefieren estar metidos en video-juegos, con el ipod, mandando mensajes por teléfono celular o chateando. Lo que hace que se descuiden cosas tan elementales, pero significativas como el sueño o la nutrición adecuada. El estudio es un trabajo que requiere de cierta planeación y organización, con la finalidad de que el tiempo que se dedique a esa actividad sea productiva. Los hogares que carecen de estructura y de organización o de una buena comunicación tienden a producir estudiantes desorganizados o sin motivación. Para satisfacer las necesidades de los jóvenes se requiere de atención por parte de los padres. La ausencia de hábitos de estudio, es una situación que le esta pegando muy fuerte a los jóvenes, ya que muchos de ellos estudian a la hora que quieren y donde quieren. A veces donde pueden. Los alumnos que van mal en la escuela se caracterizan por ser apáticos, manifiestan una actitud negativa hacia el estudio y son flojos.

  3. Cuerpo sano menta sana”: La nutrición adecuada proporciona el combustible para el aumento de energía que los jóvenes requieren para tener un buen desempeño escolar y físico. Cuando se alimenta con comida de alto contenido de grasa y azúcar, se genera una dificultad para concentrarse o permanecer alertas. Es decir, se le dificulta a los jóvenes enfocarse en su trabajo escolar, por lo cual indefinitiva deben evitar la comida chatarra. Se sugiere una dieta saludable y llevar a cabo un programa de ejercicio regular.

  4. El tiempo es demasiado para quien no sabe emplearlo”: Aproveche la hora de la comida para establecer conversación y solucionar problemas en familia. Hablar y pensar juntos es importante en la familia, sobre todo porque es una forma de desarrollar habilidades de lenguaje y pensamiento. Establezca las reglas para las salidas de sus hijos a tardeadas, fiestas o reuniones, aclarándoles que se tienen que comprometer a regresar a una hora determinada, que tienen que cumplirla, les guste o no, de lo contrario no habrá permiso para la siguiente ocasión. Evite convertirse en cómplice de sus hijos, sólo para evitar conflictos y discusiones.

  5. Lo que no destruye, me hace más fuerte”: El ejercicio físico ayuda a lograr una mejor atención y memoria en la clase y disipa la “inquietud” que tienen los jóvenes cuando permanecen sentados mucho tiempo. Cuando los jóvenes disfrutan el ejercicio, éste se convierte en un hábito positivo durante toda la vida.

  6. Cuanto más haces, más logras”: Cuando los jóvenes no duermen lo suficiente, se muestran cansados e irritables y su desempeño escolar se ve afectado, puesto que una mente cansada funciona con menor eficiencia. Hay que crear una rutina predecible en casa, con momentos y horas determinados para levantarse y acostarse, para las actividades extraescolares y el sueño, así como una organización del tiempo adecuada. Esta forma de organizarse proporciona seguridad y autocontrol. Una de las situaciones que produce mayor seguridad en el estudio, son las tareas y trabajos. Se deben hacer las actividades en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma manera. Es recomendable que el joven utilice técnicas de estudio que le faciliten la asimilación de cualquier tipo de información.

  7. El que no sabe sonreír, no ha aprendido a vivir”: Por las mañanas en el desayuno en familia no deben de tratarse temas emotivos o iniciar discusiones. Para evitar el caos matutino al mínimo, desde la noche anterior organice la ropa y las tareas.

  8. Nunca nada grande fue concebido sin entusiasmo”: La motivación es fundamental para determinar los esfuerzos y el interés que el joven mostrará por aprender. La familia parte de un equipo que trabaja junto con él, hacia una misma meta: progresar en los estudios. Es obvio decir, que no deben sobreproteger a los hijos, ni solucionarles los problemas, deben darle libertad de cometer errores, los cual propicia un sentido de responsabilidad y de identidad que les permitirá crecer. Dentro de este proceso de crecimiento, la disciplina será el ingrediente principal. Una persona exitosa esta programada para triunfar. Pero, por lo general los padres programamos para el fracaso, ya que siempre, se les dice: “ponte a estudiar, porque si no vas a reprobar”, lo que se debe hacer es motivarlos para que crean en sus potencialidades y posibilidades.

  9. El saber es poder”: Los padres deben exigirle a sus hijos niveles altos en la esuela y ayudarlos a sentir que el esfuerzo y el aprendizaje son necesarios para poder obtener el éxito. Todo trabajo bien hecho produce satisfacción, pero para lograrlo deben inculcarles valores, como: el orden, la disciplina y la obediencia. Algunos padres, hoy en día, no ayudan a la tarea, sino que la hacen completa, sólo les falta ir a presentar el examen en el salón de clase. La tarea es una actividad escolar que tiene como finalidad que el alumno desarrolle su potencial y ponga en práctica lo aprendido en el aula, por ello, la actitud hacia los hábitos de trabajo en el ambiente familiar debe ser positiva. Inculcando a los hijos que hay que hacer siempre lo mejor que uno pueda.

  10. Largo es el camino de la enseñanza por medio de la teoría, breve por medio de ejemplos”: Los padres deben intentar conocer al máximo a sus hijos: saber que les gusta, o disgusta, cuales son sus opiniones, convicciones, experiencias y deseos. Así mismo, actuar de forma  que los jóvenes se sientan queridos, entendidos y aceptados. Al existir un vínculo positivo, el joven tratará probablemente de seguir las sugerencias e imitar las conductas de los padres. Todo lo que se diga o se habla, tiene un gran impacto en los jóvenes, por lo que los padres deben tener una actitud positiva hacia el aprendizaje y ser modelos de buenos hábitos. Los padres tienen que conocer a los amigos de sus hijos, ya que con ellos, por lo general comparten metas escolares. Así mismo, aconsejarlos de que amigos cuidarse: a  los que no les gusta hacer tareas, a lo que no les gusta compartir y trabajar en equipo, a los que no les importa tener buenas calificaciones y se burlan de los que sacan diez, a los que no tienen responsabilidad de entrar a clases y a los que quieren abandonar la escuela. Pero, principalmente de los “payasos” que fanfarronean y hacen alarde de las drogas y el alcohol.  Por lo general estos jóvenes tienen una tendencia de agresividad, de violar reglas y límites, y su conducta sexual es de alto riesgo.