ENFOQUES DE MOTIVACIÓN
La interacción continua y la comunicación permanente con su grupo de trabajo, sin duda le permitirán al director conocer los intereses, deseos y expectativas de su gente, así como sus habilidades y capacidades. Sin embargo, existen algunos enfoques de motivación que pueden auxiliarle en este aspecto, sobre todo, si se está consciente de que, tanto el entorno como las necesidades van cambiando y de que, a pesar de que usted puede influir de manera general, en la automotivación de su grupo, necesita dar a cada quien la dosis específica que moverá a cada persona hacia la acción.
La habilidad para influir en la motivación de otros, se relaciona directamente con conocer y no presuponer los valores, intereses y factores significativos para la persona, aquellos elementos que la mueven a la acción.
En esta lección encontrará algunos enfoques que le pueden ser útiles para conocer más a fondo “Qué es lo que motiva a las personas”, empecemos, con el enfoque de Abraham Maslow que se relaciona con identificar en las personas cinco categorías básicas de necesidades: Fisiológicas, seguridad, sociales, ego y autorealización. En conjunto, forman una jerarquía, en donde cada una de ellas, se activa cuando las necesidades del nivel inferior están razonablemente satisfechas.
Las necesidades fisiológicas: Se relacionan con factores elementales, como alimento, abrigo, descanso y sexo.
Las necesidades de seguridad: Se relacionan con protección contra el peligro o la privación.
Las necesidades sociales: Se relacionan con la afiliación, dar y recibir afecto y amistad.
Las necesidades de ego: Se relacionan con la autoestima, autoconfianza, independencia, logro, confianza, status, respeto y reconocimiento.
Las necesidades de autorealización: Se relacionan con convertirnos en la persona que queremos ser. Es decir, sentirnos realizados con lo que hacemos
El enfoque de Frederick Herzberg, se relaciona con factores higiénicos-motivacionales, es decir, las circunstancias que contribuyen a un mejor desempeño, mayor perseveración y disposición y, aquellos que van en su detrimento. Algunos factores higiénicos son las condiciones de trabajo, el salario y la supervisión.
Los factores motivadores, se refieren a elementos, como la oportunidad de logro, el reconocimiento y la responsabilidad. Los factores higiénicos, se relacionan con necesidades de nivel básico o inferior y, los motivadores con necesidades de nivel superior.
Para finalizar, cabe mencionar el enfoque de Mcclelland que agrupa las necesidades que experimentan las personas: logro, afiliación y poder.
Las necesidades de logro: Se refiere al éxito competitivo, la preferencia o tendencia al riesgo moderado, con la percepción de la contribución y el interés por la retroalimentación.
Las necesidades de poder: Se refiere a controlar o influir en otros y la preferencia por posiciones de influencia y por la tendencia a hacer sugerencias, dar opiniones y convencer a otros.
Las necesidades de afiliación: Son las de relaciones cálidas y de amistad con otros, recibir afecto.
El director, debe utilizar éstos enfoques de motivación para activar a su personal e inyectarles el ánimo del que carecen con frecuencia. Desafortunadamente, el efecto dura poco; esas súbitas dosis de entusiasmo, pueden animar al grupo durante unos días, pero la efervescencia se esfuma pronto y la rutina vuelve a instalarse en el grupo. Por ello, cuando el personal se siente motivado o percibe que su actividad se dirige a propósitos bien definidos y que sus tareas o trabajos son trascendentes, de inmediato establece una relación más cercana y comprometida con el trabajo en sí. Crece su sentido de responsabilidad y su interés por llevarlo a cabo de la mejor manera.
El razonamiento es simple: El personal necesita motivos que le den sentido a lo que hace, ya que sin una dirección clara o una meta más o menos cierta, se siente perdido. De algún modo, el personal intuye un vacío interno cuando no cuenta con un propósito que le otorgue significado a su vida. |