Actualización directiva
- Detalles
-
Categoría: Actualización directiva
-
Publicado el Lunes, 12 Enero 2009 11:49
-
Visto: 740
El líder siempre busca nuevos desafíos.
Usted, estimado lector, puede darse cuenta fácilmente de que los estudiantes que ingre-san a las instituciones de educación superior llegan con un nivel académico muy bajo, lo cual los expone a engrosar las filas de la reprobación o la deserción. El tema ha sido muy controvertido porque los niveles educativos previos no admiten responsabilidad alguna. ¿También los que egresan de la institución donde usted trabaja padecen dicho proble-ma?. Usted tiene la respuesta porque conoce muy bien las características de aquellos.
Tal vez a usted, maestro o director, le inquiete esta situación y quiera participar en un plan de mejora de la calidad de su escuela; realmente le corresponde hacerlo.
Afortunadamente ya están en marcha algunos programas de mejora continua en muchas instituciones educativas; evalúe usted si en su escuela ya hay alguno y si es el adecuado, si realmente se ha involucrado y si están mejorando los indicadores. No obstante que las respuestas sean positivas, usted podría hacer más cosas.
Hace algunos años este autor escribía:
“He visto escuelas públicas de cartón, de madera o de adobe; como las he visto también con hermosas fachadas y pisos de mármol.
Conozco escuelas que cuentan entre sus dificultades la aglomeración de vehículos que llevan y traen a los niños (y jóvenes) y a los maestros; pero también conozco escuelas marginadas, ubicadas en los lugares más remotos de las sierras que cruzan el territo¬rio nacional.
Contamos con escuelas que poseen aulas, anexos y mobilia¬rio subutilizados… pero también contamos con otras donde los alumnos toman clases sentados en piedras, en troncos o en el suelo.
He visitado aulas con grupos de 12, 15 ó 20 niños; como también las he encontrado con grupos de 40 ó 50.
Pero me he dado cuenta en la realidad -y esto lo confirman muchas teorías- que el hecho de que la escuela sea de mármol o de cartón, que esté en el centro de la ciudad o en la sierra, que cuenten con aulas de sobra o que no tengan ni sanitarios, o que los grupos sean de 12 o de 50 alumnos, no son los factores más im¬portantes de la calidad de la educación.
Es el maestro quien con su creatividad, con su trabajo y en¬tusiasmo, logra vencer carencias y desventajas para igualar a los que tienen oportunidades desiguales.
He visto, por ejemplo, al niño de la escuela unitaria del corazón del de¬sierto ganar concursos de geografía y matemáticas realizados en la escuela más completa de la gran ciudad”.
No hay duda de que los maestros de vocación están entregados a su tarea sin escati-mar esfuerzo, tiempo o capacidad. Pero en muchos casos lo que falta es un liderazgo efi-caz. Y volvemos, entonces, al director-líder. Es él la persona en la cual ciframos las espe-ranzas de que las cosas mejoren y de que los egresados de los bachilleratos o preparato-rias eleven sus posibilidades de éxito en los tecnológicos y universidades.
Termino este artículo recordando algunas ideas sobresalientes de Deming:
“La calidad comienza con la idea, la cual es establecida por la direc¬ción...
La abundancia de recursos naturales no es un requisito para ser prósperos. La riqueza de una nación depende de su gente, directivos y gobierno, más que de sus recursos naturales. El problema está en en¬contrar unos buenos directivos...
La transformación solo puede realizarla el hombre, no el hardware (computadoras, aparatos, automatización, nueva maquinaria). Una empresa no puede comprar el camino hacia la calidad.
Supóngase que: (1) todo el mundo sabe qué es lo que tiene que ha¬cer; (2) que todo el mundo lo hiciese lo mejor que sabe. Resultado: Co¬nocimientos y esfuerzos disipados; resultados alejados de los óptimos. No hay nada que pueda sustituir el trabajo en equipo y a los buenos líderes de equipos para que el esfuerzo sea coherente, al igual que el conocimiento.
La experiencia sola, sin la teoría, no enseña nada a la direc¬ción so¬bre lo que hay que hacer para mejorar la calidad y la competitividad, ni cómo hacerlo..
Los directivos que se enfrentan seriamente a las siguientes cuestio¬nes se apercibirán de la necesidad de un plan global in¬tegrado: (1) ¿dónde piensa usted estar dentro de cinco años?; (2) ¿cómo puede us¬ted conseguir este objetivo? ¿con qué mé¬todo?. Lo que hace falta es un compromiso y una participación ininterrumpida. Las esperanzas, si no hay un método para con-seguirlas, se quedarán en simples esperanzas."
El director-líder no está ahí para conservar el status quo; sabe que un cambio representa nuevos y grandes desafíos y está presto para enfrentarlos.
- Alvarado G. E, La escuela de calidad para el México del tercer milenio, segunda edición, versión digital, México, 2002.
- Deming, E., Calidad, Productividad y Competi¬tividad, Ediciones Díaz Santos, Madrid, 1989.